Un gimnasio tiene mil cosas que atender. Estas siete son las que no pueden fallar, y todas comparten los mismos datos: el socio que entra por la puerta es el mismo que pagó y el mismo que reservó la clase.
Están ordenados como se usan: primero quién es el socio, después cómo entra, después cómo paga.
Una ficha por socio, con su plan, sus accesos y sus pagos juntos. Y registro de quién cambió qué, que es justamente lo que la ley pide.
Check-in y vigenciaLa puerta valida contra la vigencia real del socio, no contra una lista del mes pasado. Con tótem de autoservicio, y ningún ingreso se edita después.
Mercado Pago y estado de pagoEl socio paga en pesos con la tarjeta que ya tiene, y el pago actualiza su vigencia sin que nadie lo anote a mano.
Vigencias y reglasMensual, packs de accesos, franjas a menor precio o pase diario. La regla vive en el plan, y es la misma que se aplica en la puerta.
Agenda y reservasEl socio reserva desde su teléfono, el cupo se descuenta en el momento y si cancela vuelve a estar disponible. Una sola agenda para todos.
Roles y permisosLos roles los armas tú y cada uno abre solo los módulos que necesita. Limitar quién accede dejó de ser una comodidad: la ley te obliga.
Ingresos y asistenciaCuánto entró, quién viene y quién dejó de venir, calculado sobre los pagos y los accesos reales. Cada cifra dice de dónde sale.

No es un módulo más: es la condición bajo la que los otros siete guardan datos de personas.
Creas tu cuenta, configuras tus planes e importas tus socios. Sin llamadas de venta, sin contrato de permanencia y sin esperar a que alguien te agende una demo.