Cuánto entró, quién viene y quién dejó de venir. Calculado sobre los pagos y los accesos reales, no sobre una planilla que alguien mantiene en paralelo y siempre está un poco atrasada.

El período más corto que puedes pedir. Miras el mes, la semana de la promoción o ese feriado largo que te pareció flojo, no solo el mes cerrado.
Días sin venir para que un socio te aparezca marcado. El número lo mueves tú: un box de crossfit y un gimnasio de barrio no tienen la misma cadencia.
Fuente. Si el reporte y la caja no cuadran, el problema es un dato, no dos sistemas que nunca se pusieron de acuerdo.
Un panel con veinte indicadores es fácil de construir y difícil de usar. Estos son los que cambian una decisión.
El neto del período: lo cobrado menos las anulaciones y los reembolsos de esos mismos días, desglosado por plan. Lo que regalaste o corregiste a mano cuenta $0 y no infla el resultado.
Los accesos por día y por franja horaria. Con eso decides si abrir antes, mover la clase de las siete o reforzar el mesón en la hora peak, en vez de calcularlo de memoria.
Qué proporción de tus socios vigentes realmente viene, quiénes llevan semanas sin aparecer y cuándo fue la última vez que entró cada uno.

Ese es el que alcanzas a recuperar. Cuando le vence la membresía y no renueva ya es una baja consumada, y esa conversación es mucho más difícil.
Un socio al día que lleva tus días de umbral sin pasar por la puerta te queda marcado. Por defecto son 14: siete es demasiado poco y cae cualquiera que se resfríe o se tome vacaciones.
El que se pierde solo. Si configuraste que la membresía arranca en el primer acceso y la persona nunca aparece, su vigencia no corre, no le vence nada y no sale en ninguna lista. Esta señal es la única que lo ve.
No vive encerrada en un reporte que abres a fin de mes: aparece junto al socio, donde la ve quien lo atiende en el mesón y puede decirle algo. Cuando la persona vuelve a entrar, se apaga sola.
Al socio se lo recupera mientras todavía paga
Un número que parece exacto y no lo es te hace decidir mal con toda la confianza del mundo. Los reportes declaran sobre qué datos se calcularon, para que sepas hasta dónde estirarlos.
Sí, a CSV. Que el sistema sea la fuente no significa que tus datos queden encerrados: los abres en una planilla o se los mandas a tu contador.
Solo el rol de acceso total, y no es algo que se le pueda pasar a recepción. Quien cobra ve el monto de la venta que está cobrando; el total del período es tuyo.
Quedan registrados, pero suman $0. Una vigencia de cortesía no es plata que entró, y si contara como ingreso el número dejaría de servirte para decidir.
Eso no es un reporte, es una pantalla de operación: el aforo en vivo está en el control de acceso, que es donde alguien puede hacer algo con ese dato. Los reportes miran períodos cerrados.
Creas tu cuenta, configuras tus planes e importas tus socios. Sin llamadas de venta, sin contrato de permanencia y sin esperar a que alguien te agende una demo.