El sistema revisa la membresía en el momento del ingreso. Vencida, agotada o fuera de la franja contratada no pasan, y nadie tiene que acordarse ni ir a mirar una planilla.
Tótem de autoservicio · Sin lector ni hardware extra
Condiciones se revisan en cada ingreso: que la cuenta esté activa y que la vigencia habilite entrar. Si una falla, no entra.
Tótems a la vez, cada uno un dispositivo enrolado con nombre propio. Si se pierde una tablet, revocas esa y solo esa.
Ingresos que se puedan editar después. Cada entrada queda con su hora y con el tótem del que vino.
La fuga de plata de un gimnasio no es el socio que no paga: es el que dejó de pagar hace tres meses y sigue entrenando porque nadie se dio cuenta. Estas cuatro se revisan solas, en cada ingreso.
Se acabó el período contratado y el ingreso se deniega en el momento. No hay lista que revisar ni memoria que fallar: la fecha la sabe el sistema.
En los planes por ocasiones, el primer ingreso del día descuenta un acceso y los reingresos del mismo día no descuentan otro. Al llegar a cero, la vigencia queda agotada.
Si el plan es de horario reducido, entrar fuera de esa franja se deniega. No es una restricción inventada: es lo que el socio aceptó a cambio de pagar menos.
Una decisión de gestión sobre esa persona manda sobre todo lo demás. Un socio bloqueado no entra por ninguna puerta, y pagar no lo levanta: solo lo levanta quien lo bloqueó.
Un control de acceso que entiende los planes te deja cobrar de formas que sin él no te atreverías a ofrecer, porque no tendrías cómo hacerlas cumplir.
Vendes acceso de diez a cinco a menor precio y la puerta lo hace cumplir sola. Llenas las horas flojas sin regalar el horario peak, que es el que sostiene el negocio.
Diez ingresos, doce, los que definas. El sistema descuenta uno por día usado y la vigencia se agota cuando corresponde, no cuando alguien se acuerda de tacharlo.
Si lo configuras así, al socio que compra el viernes y aparece el lunes no se le queman dos días. El plan se activa cuando de verdad empieza a usarlo.

Dos formas de identificarse en la puerta y ninguna te obliga a comprar nada. El tótem funciona igual como pantalla en un computador del gimnasio o como app en una tablet.
La pantalla de la puerta muestra un código y el socio lo lee con su app. Es la vía rápida: no teclea nada, no busca nada, y la fila de las siete de la tarde avanza.
Para el que dejó el teléfono en el auto o lo trae sin batería. La puerta nunca queda dependiendo de que el celular funcione, y ninguna de las dos vías es la de segunda categoría.
El lector es la cámara del socio, así que el tótem solo tiene que mostrar la pantalla. No hay hardware que comprar ni credenciales que reponer cada vez que alguien pierde la suya.
Si recibes socios menores de edad, el sistema te obliga a tomar dos decisiones que la mayoría de los gimnasios nunca tomó: quién autorizó el tratamiento de sus datos, y si ese menor puede entrenar sin un adulto.
Sin el bloque del tutor completo, con su RUT validado y el vínculo declarado, no puedes registrar al menor. Y mientras el tutor no consienta, el ingreso queda bloqueado. El punto legal es la prueba: si no puedes acreditar ese consentimiento, a efectos prácticos no lo tienes.
Es un parámetro de tu gimnasio: ingreso autónomo, o confirmación de un adulto en cada entrada. Viene puesto en confirmación, a propósito. Quién responde si un menor se accidenta entrenando solo se contesta mejor con una casilla que alguien marcó que con un comportamiento que nadie miró.
No cualquier adulto que esté en la fila. El tótem contrasta el RUT contra el tutor guardado en la ficha de ese menor, y ese tutor no necesita ser socio tuyo, que es justamente el caso normal.
En la puerta hay fila, y la pantalla la ve todo el mundo. Por eso el tótem dice el motivo cuando le ahorra un trámite al socio, y lo calla cuando lo dejaría en evidencia delante de los demás.
Que la membresía venció, que el pack se agotó, que está fuera de su franja. Saberlo le ahorra la consulta y no revela nada sobre él: va al mesón sabiendo exactamente a qué.
Que su cuenta está bloqueada, o que es un menor sin la autorización de su tutor. Eso es anunciar una sanción o un dato personal delante de la fila. El tótem solo lo deriva a recepción, donde tu equipo sí ve el motivo completo.
¿Este motivo le ahorra un trámite, o lo deja en evidencia?
La pantalla de la puerta no es una dirección que alguien pueda abrir desde su casa. Se aprovisiona desde Configuración con un código de un solo uso que apruebas tú desde la consola, queda con nombre propio y se revoca de forma individual. Si se pierde una tablet, das de baja esa y solo esa, y los demás tótems siguen funcionando.
No. El check-in funciona en el mostrador con recepción, o en un tótem de autoservicio en la puerta. El torniquete es una capa física que puedes agregar después si lo quieres.
Tampoco. El socio escanea el código de la pantalla con su app, o teclea su RUT, y las dos vías funcionan igual en un computador del gimnasio o en una tablet. El lector es la cámara del socio: no hay nada que comprar ni tarjetas que reponer.
No entra, y la pantalla lo dice con todas sus letras para que sepa a qué va al mesón. Ese rechazo se levanta solo: apenas registras la venta de la renovación, la vigencia queda habilitada y el socio entra de inmediato, sin que nadie tenga que destrabar nada. Un rechazo en la puerta es una venta esperando en el mesón.
Sí. Un gimnasio puede tener varios tótems funcionando a la vez, cada uno enrolado por separado, y cada ingreso queda registrado con el tótem del que vino.
El tótem se bloquea y avisa que el check-in se hace en recepción. No guarda ingresos para mandarlos después, y es a propósito: sin conexión no puede saber si una cuenta está bloqueada o si un menor tiene la autorización de su tutor. Encolar ingresos sería dejar entrar a todos a ciegas y enterarse al día siguiente.
No. La cuenta se acumula durante el día, se reinicia al cierre, y el sistema lo declara así en todas partes donde la muestra. No hay check-out porque nadie marca la salida de un gimnasio de forma confiable: la gente se va y listo. Un check-out opcional daría un número que parece exacto sin serlo, y eso es peor que una cuenta que declara cómo se hizo. Es un dato de referencia para el mesón, no una cifra para tomar decisiones.
Creas tu cuenta, configuras tus planes e importas tus socios. Sin llamadas de venta, sin contrato de permanencia y sin esperar a que alguien te agende una demo.