Arma sus rutinas o sigue la que le prescribió su entrenador, con un catálogo de 391 ejercicios que le muestra cómo se hace cada uno. Y cuatro pestañas donde cada una responde una sola pregunta.
Incluida con el sistema · Android y iPhone
Pestañas. Si una pantalla no cabe en la pregunta de su pestaña, es que va en otra parte.
Cosas que pierde si se le apaga la pantalla a mitad de serie. El entrenamiento sigue donde iba.
Veces que tiene que escribir la contraseña, después de la primera. Entra con huella.
Es la regla que ordenó la app entera: si no sabes en qué pestaña va una pantalla, es porque la pantalla no está clara todavía.
Su membresía, la clase que reservó y lo que el gimnasio le quiera avisar. Lo que necesita saber sin buscar.
La rutina del día, ejercicio por ejercicio, y dónde anota las series que efectivamente hizo.
Su historial de entrenamientos, sus medidas y cómo viene evolucionando en el tiempo.
Su cuenta, sus avisos, su seguridad y sus datos personales, incluido pedir que los borren.
Tener entrenador no le quita al socio la capacidad de armar sus propias rutinas. Las dos colecciones conviven, separadas, y se leen distinto a propósito.
La plantilla es de solo lectura: no agrega, no quita ni cambia lo prescrito, porque es del entrenador y si el socio la editara, el entrenador dejaría de saber qué prescribió. Cada serie muestra las dos cifras, lo prescrito y lo que hizo la vez pasada, que es la comparación que hace útil tener entrenador.
Crea, edita y elimina las suyas, con los ejercicios que quiera y en el orden que quiera. Y la plantilla se mueve sola: se actualiza con lo último que levantó. Un socio sin entrenador no le prescribe a nadie, así que pedirle mantener a mano una prescripción que él mismo se puso sería papeleo.
Diferir de lo prescrito no es un error, es información
Un catálogo de verdad, no una lista corta de relleno. Es lo que separa una app que se abre dos semanas de una que se usa todo el año.
Cada uno llega con su descripción y sus pasos, y con dos ilustraciones: el inicio del movimiento y su punto máximo. Es lo que convierte un nombre en «cómo se hace» para el socio que llegó hace un mes.
Por músculo y por equipamiento, diez grupos y nueve equipamientos. El que llega y encuentra la máquina ocupada filtra por mancuernas y resuelve, en vez de saltarse el ejercicio.
Press de banca con barra y con mancuernas son dos entradas distintas, porque 50 kilos no son la misma carga en las dos. Juntarlos haría que su progreso subiera y bajara por cambiar de aparato en vez de por cambiar de fuerza.
Cada entrenamiento se ve bien por separado: el desequilibrio solo existe en la suma. La app le muestra la semana músculo por músculo, con cuántas series le puso a cada uno, y le nombra los que quedaron en cero. Cuenta series y no kilos, porque un kilo de sentadilla y uno de curl no son el mismo trabajo.

La sesión queda abierta para que no tenga que escribir la contraseña cada vez. Pero lo que destruye información pide identificarse otra vez.
La sesión persiste. Abrir la app para ver si tiene clase a las siete no puede costar escribir una contraseña.
Huella; si no hay, PIN; si no, contraseña. Borrar un historial de entrenamiento es irreversible y no puede pasar por un toque distraído.
Entrar es fácil. Destruir, no.
Una app de gimnasio se abandona en la segunda semana cuando estorba. Estas cuatro cosas son las que deciden que tu socio la siga abriendo.
Se le apaga la pantalla, atiende una llamada o cierra la app por error: al volver está donde iba, con la serie y el reloj corriendo. Perder una sesión a la mitad es la forma más rápida de que alguien no vuelva a abrir la app.
Termina la serie, guarda el teléfono y el aviso le llega igual cuando toca volver. No tiene que quedarse mirando una cuenta regresiva con el celular en la mano.
Abre press de banca y ahí está el peso y las repeticiones que hizo la vez anterior. No tiene que acordarse ni buscar en el historial para saber si subir.
Registra su peso y sus medidas, y puede agregar fotos al terminar un entrenamiento. Son datos personales suyos, y desde la misma app puede pedir que se borren.
Sí. Es un derecho que le da la Ley 21.719 y está en Configuración, no escondido en un correo a soporte.
Sí. La app contempla que una persona pertenezca a más de un gimnasio, con lo suyo separado en cada uno.
Para registrar la sesión sí, porque queda guardada en su historial. La app está pensada para que eso sea liviano.
Creas tu cuenta, configuras tus planes e importas tus socios. Sin llamadas de venta, sin contrato de permanencia y sin esperar a que alguien te agende una demo.